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Karina Costa Ferreyra (Brianna Callum), es autora de relatos y de novelas románticas: contemporáneas e históricas de ficción. Sus historias se destacan por la manera en la que logra plasmar los sentimientos y las emociones de los personajes, de tal manera que resultan palpables para el lector. Resultó entre los ganadores en certámenes de Literatura tanto en Argentina como en España. Se desempeñó como jurado en diferentes certámenes literarios. Participó en varias antologías multi-autor. Actualmente cuenta con más de una decena de libros publicados tanto en papel como en formato electrónico, entre los que se encuentran sus novelas: Juramentos de sangre, publicada en 2013 por la editorial española Nowevolution, y las publicadas por la editorial argentina El Emporio Ediciones: Un instante… y para siempre (2015) y El perfume de las gardenias (2016).

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sábado, 2 de abril de 2011

Relato homenaje: Un pedacito de Bandera

Hoy, 02 de Abril, es un día muy especial para todos los argentinos, pues se conmemora el  Día de la reafirmación de los derechos sobre las Islas Malvinas.


"En la madrugada del 2 de abril de 1982, tropas argentinas que integraban el Operativo Rosario recuperaron por la fuerza sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias, Sandwich e Islas del Atlántico Sur al tomar el control de Puerto Argentino (Puerto Stanley), capital del archipiélago.


Así comenzó la llamada "Guerra de Malvinas" que finalizó setenta y cuatro días después, el 14 de junio, a las 16 hs., cuando las tropas argentinas finalmente se rindieron.


La Guerra de Malvinas es una historia plagada de desventuras personales, errores políticos, ignorancia diplomática e improvisación militar.


Sin embargo, la sumatoria de errores y horrores no logran empañar la entrega, abnegación y valor de quienes entregaron con sacrificio sus vidas defendiendo la soberanía territorial argentina. Un reconocimiento al honor, que perdura por sobre las circunstancias y la temporalidad del hecho histórico.


La derrota en la Guerra de Malvinas aceleró la caída del gobierno militar y la recuperación de las instituciones democráticas." (fte. educared)


Luego de esta pequeña introducción, aquí va mi humilde homenaje, en forma de relato.

Aclaración: Este es un relato de ficción, cualquier semejanza con personas u hechos reales, es pura coincidencia.





Con mis escasos nueve años, no entendía muy bien qué era lo que sucedía; pero me imaginaba que debería ser algo serio. Desde mi escondite, detrás de la puerta plegadiza, podía ver a mis padres y a Gabriel, quienes estaban en la sala; algo les preocupaba.

Gabriel estaba sentado en el sofá, tenía los codos apoyados en las rodillas y la cabeza entre sus manos; desde dónde yo estaba, no alcanzaba a ver su rostro, sólo su cabeza rapada, apenas cubierta por una pelusa de cabello castaño. Papá caminaba nervioso, con los ojos fijos en el papel que tenía en la mano y que parecía una carta. Mamá, de cara a la ventana, lloraba.

Procuraban hablar en tono bajo, aún así, logré escuchar algunas palabras sueltas: servicio militar… eso era lo que estaba haciendo Gabriel, por eso no venía a casa, excepto ahora. Había llegado hacía unos momentos, todavía vestía su impecable ropa de salida. Otras palabras que alcancé a oír, fueron: reclutado, partir, Malvinas, guerra…

Malvinas… Guerra… de eso, habían estado hablando en la radio durante toda la última semana; también había salido en todos los periódicos y se había convertido en el tema diario de conversación.

—Es una locura —susurró mamá—. Es sólo un niño.

Más tarde, supe qué era lo que ocurría… Más tarde, años después, comprendí que todo aquello había sido un error.

Mamá estaba en lo cierto, Gabriel sólo tenía dieciocho años… No era un niño; pero aún así, era demasiado joven para ir a una guerra.

Gabriel debería haber estado con sus amigos, jugando a la pelota en el campito de la esquina; pero no, al igual que muchos otros jóvenes que en ese momento cumplían con el servicio militar, tenía que partir inmediatamente hacia las Islas.

El primero de abril, tropas argentinas habían desembarcado en las islas, y al día siguiente, durante la madrugada, se había desatado el conflicto armado, con el cuál, el 3 de ese mismo mes, habían logrado la rendición de las tropas inglesas y que la bandera argentina flameara en lo alto de los mástiles; pero los ingleses no se conformarían y enviarían un contraataque.

Argentina también enviaría más tropas. Entre esos nuevos soldados que arribarían a las Islas, estaría Gabriel, mi hermano mayor.

Lo vi ponerse de pie y consolar a mamá, cuando era él quien también necesitaba consuelo.

Cercana la hora de partir, Gabriel se acercó a mí para despedirse. En sus ojos oscuros, en su rostro de facciones todavía aniñadas, pude ver su miedo; miedo a lo desconocido, miedo al peligro que implicaba aquella obligación con la que debía cumplir.

Queriendo que Gabriel no se sintiera tan solo allí, en aquel lugar tan alejado de nuestra casa, y deseando tener algo que compartir con él aún en la distancia que nos separaría; saqué del bolsillo de mi pantalón azul una pequeña bandera de tela que habíamos pintado en la clase de plástica, dos días atrás. La tela estaba deshilachada, por lo tanto, me resultó sencillo partirla en dos pedazos; uno volví a guardarlo en mi bolsillo y el otro pedacito de bandera, se lo entregué a él.

No le dije mucho en aquel momento, tan sólo pude pronunciar cinco palabras, las cuales me salieron en un susurro ahogado, debido a las tremendas ganas que tenía de echarme a llorar.

—Vuelve a traerlo a casa —le pedí.

Gabriel asintió con la cabeza y me estrechó entre sus brazos; después se separó de mí, me removió el cabello e intentando esbozar una sonrisa, me respondió:

—Te lo prometo, enano.

Después se fue…



Han pasado veintiocho años desde aquel día.

Abro el cajón de mi escritorio, y allí veo a mi pedacito de bandera. Mi recordatorio personal de aquellos jóvenes héroes que fueron arrastrados hacia una locura que desde un principio había estado destinada a fracasar.

Mi pedacito de bandera… el cual quedó incompleto.

Allí, en aquellas islas cubiertas de neblinas; en aquella tierra que aunque no tenga a una bandera argentina flameando en sus mástiles, jamás podrá arrancar el celeste y el blanco de su cielo…

Allí… formando ahora parte de su suelo, quedó Gabriel, junto a su pequeño y deshilachado pedacito de bandera…



©Brianna Callum

10 comentarios:

  1. Me encantó Brianna, sencillamente precioso. Te confieso que se me humedecieron los ojos con la palabra "enano" en labios de Gabriel.

    De cierto modo, me hizo acordar a la película Kamchatka, si o la viste, te la recomiendo, es muy muy buena, y también está contada desde la visión de un niño de esa edad, aproximadamente.

    No sé cómo expresarte que de verdad me gustó muchísimo, tanto el gesto como la narración, super emotiva y clara. ¡Y qué cierta la imagen del cielo! Nuestra bandera flamea en todo el mundo.

    Perfecto, ¡¡¡te felicito!!!

    Un beso grande =)

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  2. Bellísima entrada, Bri.

    Has plasmado en pocas palabras un sentimiento profundo y fuerte. Me ha encantado.

    Besos

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  3. Maravilloso, Bri!

    Me has hecho acordar aquel dos de abril cuando, mientras hacía las tareas de la escuela, escuché en el noticiario de la noche que "Argentina ha recuperado las Islas Malvinas". Yo tenía entonces nueve años y la más mínima idea del significado de tal hecho, aunque me pareciera bien.

    Me llevastes a las lágrimas (muchas!) con tu relato. De tal manera que me quedé con un "nudo en los dedos"... así que no encuentro palabras para describir lo mucho que me encantó.

    Besos

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  4. Muy buen relato, Bri. ¡Qué triste recordar que hay personas que dieron sus vidas por una guerra que terminó en fracaso!, lo cual se sabía desde un principio. Me gustó mucho como expresaste las sensaciones del chico. Un relato emotivo que nos hace pensar en lo que pasó por aquel entonces.
    Besos.

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  5. Hola Bri ,muy buen relato,y que triste recordar como esos chicos dieron la vida por una guerra que termino muy mal ,me hizo llorar lo que escribiste fue muy emotivo ,y esto nos recuerda que nunca tenemos que olvidar lo que paso ,besos y nos leemos

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  6. Que hermoso Bri;
    me ha encantado, sobre todo tu manera de expresar las cosas, la sensibilidad de tus letras, de tus sentimientos por un pais.
    Maravilloso.

    Besos.

    P.D. tienes premio en mi blog

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  7. Me encanto, hermoso en verdad querida Brianna.. La manera en la cual escribes es maravillosa, y las ideas que tienes son fabulosas
    Espero tengas una linda semana, mil besitos desde aqui, La Rioja, jeje
    Cuidate, y bueno queria invitarte a que leyeras un pequeño relato que publique en mi blog, espero te guste n.n
    Au revoir

    Atte: Anto, del blog "DarkPrinccs"

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  8. Muy dulce y a la vez decidido Bri. Una historia conmovedora como lo es siempre la muerte, sobre todo la de los jovenes.
    Besos Malena.

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  9. Ay, que tristeza. Y lo más triste es que esto es una realidad que se repite en muchos sitios. De verdad que me partió el corazón esas palabras susurradas y que esos pedacitos de bandera no pudieran volver a reunirse.

    Me emocionó mucho hermanuchis, pero a la vez ha sido precioso.

    Mil besos

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  10. Agradezco tu relato, de ficción y al mismo tiempo real. Suma para que entendamos que la guerra sólo deja pérdidas.

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